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jueves, 12 de junio de 2008

RINCÓN DE CITAS





La Segunda Edición del "Club de Lectura" del I.E.S "Jacaranda" (2007-2008) ha llegado a su fin. Esperamos que os haya gustado la experiencia y que volváis a participar en ella el curso próximo. Para terminar, unas citas:

  • El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para ser gobernados por los demás." (Herbert Spencer)
  • "La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza para aplicar los conocimientos en la práctica” (Aristóteles)
  • “El ser humano aprende en la medida en que participa en el descubrimiento y la invención. Debe tener libertad para opinar, para equivocarse, para rectificarse, para ensayar métodos y caminos para explorar” (Ernesto Sábato)
  • "Donde hay educación no hay distinción de clases” (Confucio)
  • “Tan sólo por la educación puede el hombre llegar a ser hombre. El hombre no es más que lo que la educación hace de él”. (Kant)
  • “La educación es algo que todo el mundo recibe, muchos transmiten y pocos tienen”. (Karl Krause)
  • “Amargas son las raíces del estudio, pero los frutos son dulces” (Catón)
  • "Nadie por ser joven dude en filosofar, ni por ser viejo de filosofar se hastíe. Pues nadie es joven o viejo para la salud del alma. El que dice que aún no es edad de filosofar o que la edad ya pasó es como el que dice que aún no ha llegado o que ya pasó el momento oportuno para la felicidad. De modo que deben filosofar tanto el joven como el viejo." (Epicuro de Samos)


Que paséis un feliz verano en compañía de nuestros amigos, los libros. ¡Hasta pronto!

viernes, 30 de mayo de 2008

XII CERTAMEN DE POESÍA PARA ESCOLARES "POETAS DEL 27"


Os informamos que el próximo día 7 de junio de 2008, a las 19,30 horas tendrá lugar, en el Salón de Actos del Museo Municipal de Málaga, la entrega de premios del XII Certamen de Poesía para escolares "Poetas del 27". El alumno de 2º de Bachillerato HERMES GUARDIOLA MARCOS ha quedado FINALISTA en la modalidad juvenil de este interesante Certamen (ya lo fue, hace dos años, en la X edición del mismo). Felicitamos desde aquí al autor del poema "Sombras de cristal", que será publicado en una obra colectiva editada por el Ayuntamiento de Málaga, y os animamos a todos a participar en próximas convocatorias de este concurso.


Sombras de Cristal

Calles vacías.
Atardeceres
asesinados en las aceras.

Nubes de incertidumbre,
pensamientos difusos,
demacrados inocentes.

Verdades sin piedad,
casas sin número,
sombras de cristal.

Paraísos
rodeados de tormenta.
Presentes consumidos
en torno a una hoguera.

Miradas furtivas
de acorralados corazones.
Pasos perdidos.
Voces esquivas.

Almas perdidas
en castillos de cartón.
Placeres y castigos
de vidrio y rincón.


Vacío sin final,
almas sin techo,
sombras de cristal.

Hermes Guardiola Marcos

miércoles, 28 de mayo de 2008

MUCHA SUERTE. Un libro de Antonio Báez




Con un estilo directo y descarnado, la pluma de Antonio Báez engancha al lector desde la primera línea. Sus relatos son realistas y sin ambages y nos trasladan a una realidad, a veces cotidiana, donde están presentes el dolor que producen las vicisitudes vividas por los protagonistas, el humor que demuestran ante las diversas situaciones por las que atraviesan y la fina ironía con que el autor lo impregna todo.
Ninguna de estas trece narraciones defraudará al lector. Antonio Báez utiliza una escritura ágil y culta con la que va tejiendo, a nuestro alrededor, una tela de araña con la que nos atrapará sin remedio y nos dejará, cuando finalicemos la lectura del libro, con la necesidad de leer más.


Pero si tuviéramos que destacar una cualidad por encima de las demás, diríamos que Antonio Báez es valiente. Valiente a la hora de plantear la estructura de la obra; valiente cuando nos presenta y desarrolla a los personajes y valiente al exponer ideas y pensamientos sin ningún tipo de prejuicio.

Editorial Narradores

jueves, 24 de abril de 2008

LOS PLACERES DE LA IMAGINACIÓN



El placer de leer, el placer de escribir, el placer de ver el mundo a través de los ojos del artista




«La literatura es la infancia al fin recuperada».

Georges Bataille http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1446

«Cuando uno escribe para sí mismo, con honradez, descubre que está escribiendo para todo el género humano».

John Updike http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2381


«Intento encontrar una posición que me permita ver el mundo de una manera distinta de la que me quieren imponer».

René Magritte http://es.wikipedia.org/wiki/René_Magritte


«Cuando nos decís "yo leo", sabemos que estáis diciendo "yo escribo", porque, en realidad no se lee un libro si no es reescribiéndolo en tu cabeza. Montaigne decía que hacer leer a un niño no equivale a llenar un vaso, sino a encender un fuego».

Michel Tournier
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2727

lunes, 4 de febrero de 2008







Andaba yo el otro día buscando en el sótano de mi casa una talega que contenía unas canicas de cuando yo era pequeño(ya hace tiempo) para dársela a mi hijo. La operación al principio no presentaba dificultades, pero cuando contemplé la cantidad de objetos amontonados se me vino el mundo encima. Tras un buen rato y ordenar el desaguisado hallé el ansiado tesoro, pero la situación se volvió espectacular: al principio no reparé en ello, pero al realizar una segunda mirada del sótano mis ojos contemplaron y quedaron perplejos al divisar un ejemplar perteneciente a una edición antigua del "Libro del Buen Amor" de Arcipreste de Hita. Mi mente empezó a recordar vivencias de hace más de 30 años, cuando comencé a sumergirme en el maravilloso mundo de la lectura, un libro que me sirvió como puente para trasladarme a un mundo en principio reservado a los adultos, pero conforme iba leyendo el ejemplar comprobé que mis vaticinios eran inciertos, estaba siendo atrapado y al mismo tiempo catapultado hacia un universo mágico, especial, atractivo: con todos ustedes el maravilloso mundo de la lectura: pasen y vean, comprueben, comparen, busquen, siempre encontrará algún libro que le sugiera algo, le ayude en su vida: a pensar, ser mejor persona, apreciar la naturaleza, superar sus conocimientos, es decir, ponga un libro en su vida seguro que no se arrepentirá.

Julián ( Profesor de Geografía e Historia).

miércoles, 30 de enero de 2008

ATRÉVETE A PENSAR




EL BARÓMETRO

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
“Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía: “Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro”.
El estudiante había respondido: se lleva el barómetro a la azotea del edificio y se le ata una cuerda muy larga; se lo descuelga hasta la base del edificio, se marca la cuerda y se mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio. Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física. Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara.
En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: se deja caer el barómetro desde la azotea del edificio, se mide el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la fórmula h=½gt2, y así obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dió la nota más alta.
Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó, hay un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Es un método muy directo.
Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de oscilación. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.
Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares). Dijo que evidentemente la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.”
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR.